Barinas, Venezuela – 4 de febrero de 2026, R/D/G – En medio de las crecientes tormentas que azotan a los Llanos, la Avenida La Ribereña, un proyecto vital para conectar comunidades ribereñas, permanece atrapada en el limbo de la inacción. Dos contratos millonarios firmados por el Instituto de Transporte y Vialidad del Estado Barinas (INTRAVIAL) en 2025, con un desembolso total de aproximadamente 176.000 USD equivalentes en bolívares, prometían revitalizar esta arteria clave para combatir inundaciones y fomentar el desarrollo económico. Pero hoy, mientras residentes lidian con calles erosionadas y cultivos arruinados, surge una pregunta inquietante: ¿adónde fueron esos fondos destinados a maquinaria pesada, cuando la obra sigue paralizada? Esta intriga subliminal, tejida en el velo de la burocracia venezolana, invita a una investigación profunda que revele posibles desvíos ocultos detrás de la cancelación abrupta de estas adjudicaciones.
El contexto es urgente: Barinas, vulnerable a lluvias intensas y erosión fluvial, depende de la Avenida La Ribereña para mejorar accesibilidad en zonas agrícolas y comerciales. Según testimonios locales, el proyecto se estancó desde principios de 2025, exacerbando problemas como cortes eléctricos y escasez de transporte, en un año marcado por una caída del PIB venezolano del 10% debido a sanciones y desequilibrios fiscales. Los contratos ITV-AM-021/2025 e ITV-AM-029/2025, firmados con empresas como SOC: JUAN JOSÉ GUEVARA ALVARADO y SOLUCIONES INTEGRALES VILLEGAS CA, incluían alquiler de equipos para movilización de tierra y mantenimiento preventivo, respaldados por garantías del 10% y multas mínimas del 0,2% por incumplimiento. Financiados por el Presupuesto de Participación Administrativa (PDA) 2025, estos acuerdos prometían avances rápidos, pero su cancelación en julio de ese año deja un vacío inexplicable.
Lo más intrigante radica en el destino de los 3.694.647,62 bolívares invertidos, equivalente a unos 97.227 USD, más un adicional de noviembre de 2025 por "deficiencias" que eleva el total a cerca de 176.000 USD. En un panorama donde el PDA 2025 asignó recursos limitados para vialidad (como el mantenimiento de 983 km de carreteras), estos fondos parecen evaporarse sin dejar rastro visible. Testimonios de obreros y agricultores de esas zonas confirman la ausencia de ejecución: sin equipo instalado ni mano de obra activa, la avenida exhibe grietas profundas y sedimentación, generando pérdidas económicas para 200.000 habitantes potenciales. Hipótesis subliminales apuntan a posibles desvíos a cuentas privadas o malversación institucional en INTRAVIAL, resonando con patrones históricos de corrupción en Barinas, como casos de Eugenia Sader en 2016, donde fondos públicos alimentaron redes ilegales.
La falta de auditorías externas, pese a cláusulas de fiscalización interna, sugiere omisiones que merecen atención inmediata. Esta nota no busca especulaciones gratuitas, sino abrir un espacio para la transparencia. Autoridades locales y nacionales deben responder mediante auditorías independientes y divulgación de balances, restaurando la confianza en instituciones vitales para el progreso de Barinas. Los habitantes y luchadores sociales comprometidos con sus comunidades, exigen accountability colectiva para reactivar la Avenida La Ribereña y evitar que estos "fantasmas financieros" sigan invisibles.

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