Venezuela vive un momento de transformación que comienza por el respeto a nuestra Constitución, la Carta Magna que conduce el destino de todos los venezolanos. El desconocimiento de los resultados electorales del pasado 28 de julio agrava la situación económica y social de los ciudadanos. Es imperativo designar de inmediato a nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE) para legitimar todos los poderes públicos.
La pérdida del valor de nuestro signo monetario ha llevado a los venezolanos a vivir en pobreza extrema, con un sueldo mensual de apenas 0.26 dólares. Según la ONU, la pobreza extrema se mide cuando un país tiene un ingreso diario inferior a 2.15 dólares; en Venezuela, el ingreso diario es de tan solo 0.0089 centavos de dólar.
Para el abogado y defensor de los derechos humanos, José Martínez, el camino hacia el desarrollo de Venezuela implica convocar a elecciones y transformar el bienestar de la población mediante políticas económicas sólidas. Lamentablemente, nuestro país no ha contado con diputados nacionales que legislen y propongan soluciones reales para salir de la crisis.
Un nuevo gobierno democrático debe sincerar nuestro signo monetario a través de una Caja de Conversión (currency board). Este es un régimen cambiario estricto donde la moneda nacional está respaldada al 100% por la divisa más fuerte del mundo —en este caso, el dólar estadounidense— convertible a una tasa fija. Para lograrlo, debemos cumplir tres pasos fundamentales:
Devolverle la autonomía al Banco Central. Cerrar el Banco Central para crear Juntas Monetarias.
Dar sepultura al Bolívar y crear una moneda nueva que atraiga inversiones, brinde seguridad jurídica y garantice un sueldo digno para el sustento de las familias.
La Caja de Conversión elimina la discrecionalidad del Banco Central para emitir dinero sin respaldo, reduciendo drásticamente la inflación al garantizar que cada unidad monetaria esté vinculada a las reservas internacionales, bajo un convenio con la Reserva Federal de los Estados Unidos.
Existen ejemplos exitosos en el mundo. Brasil, que en las décadas de los 80 y 90 sufrió la inflación más alta de Latinoamérica, logró estabilizarse al cambiar su signo monetario del "Cruzeiro" al "Real", lo cual fortaleció su economía y atrajo inversionistas. Venezuela, con una Caja de Conversión y un nuevo signo monetario —que podría llamarse Orquídea, Arpa o cualquier otro nombre—, puede fortalecer su economía.
El cambio está cerca. Vamos todos a reconstruir nuestra hermosa Venezuela. ¡Hasta el final!

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