*MOTÍN EN YARE III DEJA 5 REOS MUERTOS Y ABRE NUEVAS DUDAS SOBRE EL CONTROL REAL DE LAS CÁRCELES EN VENEZUELA*
Cinco reclusos murieron tras un motín registrado en el Centro Penitenciario Región Capital Yare III, en el estado Miranda, según confirmó oficialmente el Ministerio para el Servicio Penitenciario de Venezuela este 21 de abril de 2026. De acuerdo con la versión oficial, todo comenzó con una riña entre privados de libertad que escaló hasta convertirse en un motín dentro de este penal de máxima seguridad.
*Las autoridades identificaron a los fallecidos como:*
Keivin Eduardo Matamoros Matamoros, Eliecer José Córdoba García, Erkin Josué Ramos Flores, José Pascual Andrade Aguilar y Jean Carlos Jiménez Barrios.
El Ministerio Público anunció una investigación para establecer las circunstancias exactas de lo ocurrido. 
Pero el comunicado oficial no apagó las alarmas. Desde el fin de semana, familiares de los internos venían denunciando una situación irregular dentro del penal, con suspensión repentina de visitas, restricciones de acceso y fuerte presencia de seguridad en los alrededores. Organizaciones y parientes de los reclusos también reclamaron fe de vida de los presos, en medio de versiones cruzadas sobre enfrentamientos, posibles traslados y condiciones inhumanas de reclusión.
Según reportes de prensa y testimonios recogidos por medios locales, entre los familiares circulaban versiones de que el conflicto pudo estar relacionado con traslados recientes de reclusos o con tensiones internas previas, aunque eso no ha sido confirmado oficialmente. Lo que sí está claro es que el silencio inicial de las autoridades alimentó aún más el caos, la angustia y la desconfianza.
Lo que deja este caso es más que una cifra fatal: Yare III vuelve a poner sobre la mesa el colapso del sistema penitenciario venezolano, donde un motín no solo termina en muertos, sino también en opacidad, miedo y familiares abandonados a la incertidumbre.
Traducción sin rodeos: Cuando un penal de máxima seguridad explota, deja cinco muertos y durante horas casi nadie da la cara, el problema no es solo la riña. El problema es que el Estado parece llegar siempre después del desastre.
*PrensaInternacional*

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