Han transcurrido ya veinte años desde tu partida, y sin embargo, el dolor de tu ausencia se siente tan nítido que parece que fue ayer cuando me enteré de esa dura noticia. El tiempo pasa, pero el vacío que dejaste sigue intacto.
Guardo celosamente en mi memoria cada uno de tus recuerdos, tu cariño hacia mi y ese ejemplo de rectitud que te caracterizó. Para mí, tu lugar es y será siempre una "Admiración irremplazable".
Quiero que sepas, allá donde te encuentres, que mientras yo viva, tu recuerdo será honrado. Tu legado de honestidad, humildad y fortaleza sigue siendo el faro que guía mis pasos.
Tu legado permanece, tu recuerdo nos une. Cada vez que llegas a mis pensamientos y veo alguna de tus fotos no dejo de pedirte la bendición y siento recibirla desde tu lugar celestial.
*Con profundo amor y respeto,*
*Tu ahijado, Ricardo Díaz Gómez.*
08 de Junio de 2026.

Comentarios
Publicar un comentario