*** La denuncia no sólo se limitó al estado de los alimentos, sino que expuso el profundo descontento por la crisis salarial que atraviesa el sector educativo. Montilla expresó tener "sentimientos encontrados", recordando que los educadores venezolanos se prepararon académicamente para formar el futuro del país y ofrecer una mejor calidad de vida a sus familias, un objetivo que hoy se ve truncado por la ausencia de salarios dignos.
(Kathiuska Francis Marín).– La docente Marjorie Montilla, personal activo en proceso de jubilación del Grupo Escolar Estado Guarico en el estado Barinas, alzó su voz públicamente para denunciar las precarias condiciones en las que reciben los beneficios alimentarios asignados por el gobierno a través de las bolsas CLAP.
Con notable indignación y visiblemente afectada, la educadora mostró un empaque sellado que pagó a un costo de 1.620 bolívares, el cual se encontraba completamente infestado de parásitos.
"Me tiemblan las manos. Estoy temblando porque estos gusanos están caminando y la pudrición no se aguantaba", manifestó Montilla mientras exhibía el producto, cuya fecha de vencimiento ni siquiera es legible en el empaque.
La profesional de la educación aseguró hacerse completamente responsable de sus declaraciones, enfatizando que no se trata de un hecho aislado, sino de una realidad alarmante que atenta contra la salud del gremio docente.
La profesora aprovechó el espacio para enviar una alerta directa a sus compañeros de labores, instándolos a revisar minuciosamente el contenido de los combos alimenticios antes de consumirlos.
"Colegas, tengan cuidado. Miren, es la realidad, no estoy inventando nada", advirtió, reflejando la vulnerabilidad a la que se enfrentan quienes dependen de estas asignaciones gubernamentales ante la falta de un poder adquisitivo real.
La denuncia no sólo se limitó al estado de los alimentos, sino que expuso el profundo descontento por la crisis salarial que atraviesa el sector educativo. Montilla expresó tener "sentimientos encontrados", recordando que los educadores venezolanos se prepararon académicamente para formar el futuro del país y ofrecer una mejor calidad de vida a sus familias, un objetivo que hoy se ve truncado por la ausencia de salarios dignos.
Finalmente, la docente afirmó que esta situación de precariedad e indefensión laboral no es exclusiva de su institución, sino que refleja el día a día de los trabajadores de la enseñanza tanto en el estado Barinas como en el resto de Venezuela.
El gremio docente continúa exigiendo respuestas inmediatas, auditorías en la distribución de alimentos y, fundamentalmente, la dignificación de sus sueldos y beneficios sociales.

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