DECLARACIÓN DEL MÁS ANTE EL DESASTRE CAUSADO POR EL TERREMOTO Y EL DOLOR QUE EMBARGA A LOS VENEZOLANOS
El MAS se dirige al país y a la comunidad internacional, en este momento de profundo pesar y consternación, causado por los devastadores efectos del terremoto del 24 de junio de 2026, que ha sacudido el corazón y la sensibilidad de nuestra patria. Al respecto, declaramos lo siguiente:
1. El MAS expresa su más sincera palabra de pesar y empatía a todas las familias que han perdido a sus seres queridos, sus hogares y bienes. Nos sumamos al clamor solidario ante quienes hoy sobreviven en las condiciones más limitativas, bajo la fragilidad de una carpa improvisada, algún refugio o expuestos a la intemperie.
2. Venezuela entera hoy llora las consecuencias de un fenómeno natural implacable.
Reconocemos que la violencia de la naturaleza hace que ciertos niveles de daño sean inevitables causado por eventos de esta magnitud.
Pero también hay que señalar, las graves deficiencias en el control urbanístico y la flagrante omisión en la permisología e inspección de las construcciones, tanto públicas como privadas, en las "zonas cero" del desastre en el estado la Guaira. Esta tragedia debe obligarnos a una profunda reflexión nacional y revisión sobre el estricto cumplimiento de las normas de ingeniería antisísmica en edificaciones residenciales; omitir esto en el pasado costó vidas hoy.
3. Sin embargo, en medio de los escombros y la desolación, un signo indiscutible que valoramos, ha sido el espíritu de solidaridad humana en su máxima expresión. El ser venezolano ha respondido con una determinación y resiliencia que ya no es solo un concepto sociológico, sino un valor cultural de superación frente a la adversidad más severa.
4. Consideramos que lo fundamental es darle prioridad al rescate de los que todavía permanecen bajo los escombros, a la ayuda humanitaria y al resguardo de los sobrevivientes que lo perdieron todo, ello debe ir acompañado de la estabilización de los servicios básicos como: agua, electricidad, vialidad y los servicios de comunicación.
5. Reconocemos y valoramos los esfuerzos realizados por los rescatistas oficiales y voluntarios, quienes sin contar con todas las herramientas necesarias vienen ejecutando un trabajo encomiable en estos difíciles momentos. Igualmente apreciamos y saludamos la ayuda internacional que nos prestan organizaciones rescatistas de más de 30 países, quienes no solamente han puesto a disposición su experiencia, sino que trajeron consigo maquinarias e insumos médicos.
6. Por otra parte, señalamos que es vital que la ayuda que está suministrando la sociedad civil venezolana y la procedente del exterior, se distribuya de una manera ordenada, transparente y que llegue a los más necesitados. En Venezuela existen instituciones con mucha experiencia para ello, tales como Cáritas y la Iglesia Católica.
7. Este desastre ha desnudado también, de la forma más dolorosa posible, la profunda precariedad de los medios de respuesta y la ausencia de una eficaz política de gestión de riesgos y administración de desastres en el país. La lentitud, la falta de equipamiento tecnológico y la desorganización de los órganos competentes, revelan la incapacidad estructural del gobierno para proteger a los ciudadanos ante contingencias de gran escala.
8. Este momento de adversidad nos exige la unión de todos los venezolanos. La reconstrucción de la infraestructura física destruida y los servicios públicos, debe correr en paralelo con la reconstrucción de la vida democrática y social del país, sobre bases sólidas de respeto, paz, reconciliación, libertades públicas, derechos humanos y, fundamentalmente, más democrática y solidaridad.
9. Para el MAS, la prioridad absoluta hoy es la gente más vulnerable que sufre. Rechazamos categóricamente la diatriba política estéril y el oportunismo mediático de quienes, de lado y lado, pretendan sacar dividendos electorales o políticos sobre las circunstancias dramáticas y el dolor del pueblo. La política debe recuperar su sentido ético y humano de servicio a las personas.
Caracas, a los 29 días del mes de junio de 2026. El Comité Ejecutivo Nacional del MAS

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