BARINAS. R/D/G - El país se enfrenta a una realidad "desgarrafal" que no encuentra palabras suficientes en ningún diccionario para describir la magnitud de la mortandad tras el reciente terremoto. Juan Pablo Porras, coordinador nacional del Frente Bolivariano de Madres Integrales por Venezuela, ha relatado con el alma y el corazón roto la labor de rescate incansable que ha realizado durante siete días continuos en las zonas de desastre. Su testimonio no solo refleja el dolor de un pueblo, sino la convicción de un hombre que ha puesto sus manos y su mente al servicio de la felicidad y el rescate de quienes lo han perdido todo.
La tragedia ha desnudado una verdad dolorosa: las llamadas "soluciones habitacionales" adjudicadas por el Estado colapsaron como un frágil "efecto dominó" ante la fuerza de la naturaleza. Según Porras, el crecimiento irresponsable de los programas de vivienda, basados en lo que califica como "el cuento y el invento" del poder constituido, cooperó directamente al alarmante aumento en la cifra de desaparecidos. Esta negligencia estructural exige, a ojos de los rescatistas, una investigación exhaustiva y futura sobre posibles hechos de lesa humanidad, pues la forma en que estas casas cedieron ante el sismo no tiene justificación ante la ley de Dios ni de los hombres.
En medio de los escombros y el barro, los rostros más vulnerables son los de niños y niñas que hoy atraviesan la precariedad más grande del mundo. Mientras la lluvia azota los refugios improvisados, la gravedad de su situación sanitaria y emocional continúa elevándose. Estos pequeños, que hoy ven su futuro empañado por la tragedia, se encuentran en escenarios críticos donde el desespero y la tristeza reinan tras haber perdido la seguridad de un hogar que, irónicamente, debía protegerlos.
Ante este desolador panorama, el Frente Bolivariano de Madres Integrales por Venezuela ha dado un paso al frente, asumiendo la sagrada propuesta de velar por la infancia afectada en todo su apéndice. La organización se compromete a brindarles el amparo constitucional, humano y de Estado necesario para sostener sus vidas y reconstruir su esperanza. En palabras de Porras, no se descansará hasta garantizar que la ayuda llegue donde otros no pueden llegar y se haga justicia por las vidas que se perdieron bajo el peso de una construcción deficiente.

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