Sin lugar seguro: La encrucijada de la migración y la precariedad venezolana



***Juan Pablo Porras, coordinador del Frente de Madres Trabajadoras, denuncia la extrema vulnerabilidad que enfrentan los venezolanos, sumidos en la asfixia económica interna y la desprotección migratoria en el exterior.***

BARINAS. R/D/G (FIP-0158) El drama de la población venezolana se ha convertido en un escenario de desamparo absoluto, donde los ciudadanos carecen de refugio tanto dentro como fuera de sus fronteras. Así lo advirtió Juan Pablo Porras, coordinador nacional del Frente de Madres Trabajadoras, al señalar que los venezolanos se ven atrapados en una dinámica destructiva: en el ámbito interno, sufren la persecución de organismos del Estado, salarios precarios e impunidad ante flagelos como la trata de personas; mientras que en el exterior impactan contra barreras burocráticas, restricciones de salvoconductos y la criminalización en países de acogida. Esta falta de opciones ha provocado un severo deterioro social, reflejado en el trágico incremento de tasas de suicidio en regiones como el estado La Guaira.

Porras subrayó además la gravedad de la "normalización de la decadencia", una dinámica que empuja a la sociedad a adaptarse a niveles extremos de escasez mientras esquemas de acomodo político terminan oxigenando a los responsables de la crisis. Ante esta realidad, el dirigente cuestionó la tibieza de la comunidad internacional y de los sectores de poder, acusándolos de priorizar intereses geopolíticos por encima de las vidas humanas. Callar o ignorar las violaciones sistemáticas a los derechos humanos convierte a los actores globales en cómplices de una población que hoy no encuentra un lugar seguro ni en su propio hogar ni en la tierra donde busca refugio.

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